Confesiones oscuras 1 G.R

Oye, escucha un momento mi voz.

Que luego de esto y algo cambie,
porque, el sonido de confesión,

tiende a romper y liberar,

oler de cerca  tu blanca piel,

hace mucho que el deseo crece,

llevo tiempo tomar valor, pero,

la primera visión de tu figura,

esa tosca e intensa actitud, 

conseguía que una profunda codicia,

una furiosa marejada de ambición, 

se asemejan a la furia de la derrota,

quiero desde mi deseo,

mi carnalidad te busca, 

te observa, imaginando sin falta.


He escuchado un avispero de ideas,

y esas punzantes fantasías,

con tus manos y rodillas en el suelo,

como quien alaba lo divino,

la silueta de tu cabello en tu espalda,

como una cascada de agua dulce,

la forma de tus piernas tersas,

un pétalo que se desliza.


Recaigo  numerosas veces,

martirio de la frecuencia,

en lo intimo arde en mi,

crece  como chispa,

prende, arde, quema, explota,

que en mi oscuridad,

quiero tu figura, sobre un dintel,

quiero tu cuerpo por encima,

quiero tibio roce secreto.



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