Domingo cada mañana
Es cada mañana una oportunidad para tomar el papel y liberar,
pero entre la casualidad como en los hechos se destaca una acción,
que en sumatoria a otras cualidades obtiene valor de si misma,
como de otros.
Hoy no me basta el papel, para desvariar en mis propios pensamientos,
con obstáculos frente a mi que impiden mi avance hacia las sombras,
los profundos abismos de mi pensamiento frió,
cristalizando la historia, congelando mis memorias.
Quisiesen contarme su avance diría el tiempo irónico y sonriente,
hablarme del peso de los años o segundos decisivos y fugaces.
Hablarle al padre de la paciencia como un espectador iluso,
imponente es la sombra de los pies sobre mi cabeza con aquellos,
aquellos pies descalzos. Te pensé en destello cósmico.
- "¿Como le digo al tiempo que me pongo viejo?"
- "Como le digo a Dios lo difícil de mi obra?"
- "Como le digo al Olimpo que nací mortal?"
Así empieza mi oración de domingo cada mañana.
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