Cartas a Calipso.
Quisiera empezar diciéndote que necesito liberar espacio en mi mente, mi disco duro interno se encuentra saturado de muchas emociones, sentimientos y pensamientos que poco a poco irán aflorando en palabras que aún no logro concebir, las historias manejan un inicio, un desenlace y un final de esos que conmueven, como fue mi vida, actualmente sigo vivo, he tenido muchas vidas distintas y sobre ellas te cuento; de pequeño viví con mi padre, madre y hermana.
Fuimos una familia pequeña pero añadíamos al círculo, mis dos primos mis abuelos maternos y mi bis abuela, era quizás un mundo algo pequeño, mi segunda vida empezó con el comienzo de mi vida “independiente”, quizás la etapa más solitaria que he tenido; en qué punto la soledad se aleja del egoísmo extremo, en que momento transformamos la inocencia, en la capacidad de percibir que otros ya no nos cuidan.
Mi siguiente
vida comenzó cuando por ayuda del tiempo y algo de perseverancia (otra palabra
para aquella necedad, que mostramos
frente al reto que nos impusimos) mi
siguiente vida empezó cuando descubrí que mi pasión estaba de la mano con mi
interés. Mi cerebro inevitablemente se ha visto
en la línea de mi corazón todo el tiempo, ya que cuando algo
des armonizaba con mi melodía era
irremediable por ende lo alejaba, quizá parte de mi inmadurez, podríamos
llamarles gustos refinados, pero de tantas formas que tiene una esfera para
transformarse en algo útil con las manos de un artesano, más que sentirme
artesano me he sentido todo el tiempo como un niño jugando a crear pasteles de
lodo en medio de una lluvia torrentosa.
Quisiera este párrafo para
tomarme el tiempo de darle las gracias a aquellas personas que se envolvieron
en algún momento por mis sueños, ya sea por decepción, por distancia, o solo
porque no pensábamos distintos, quisiera de todo corazón decir que, lamento la
tardanza, que en mi conciencia no vive día sin movimiento aquella idea
palpitante de entregar mis resultados, de mostrar cuanto he crecido, aun cuando el momento se haya tarazado aun anhelo poder volver a verles a los ojos y
abrazarnos, para compartir como una amistad no se quiebra solo se pausa, agradezco a aquellas manos que de un
segundo al otro se volvieron salvadores
de gracia por el divino porvenir, salvaron en muchas situaciones mi integridad en otras mi conciencia.
Cuando me hubiese ido sin pausa o retardo, cuando aquella lámpara se sumerja en la obscuridad del bosque, luego que la niebla ya cubriese la luz por completo, allí olvidame.
Lejos de alguna
despedida rotunda quiero sentarme
en el borde de la silla y espantar las
moscas de mi mente, echar un vistazo a lo que allí descansa, el horno lo
calienta el pasado y con su martillo
fabrica rayos para los dioses tal acción
es un presente que de no ser por el
problema de existir y volverte una pieza desgastada no cabe en mas pensar en
razones para devorar a quienes traerían tu destrucción, sin embargo toda
búsqueda del hombre por evadir su camino es por mucho lo que lo lleva a su destino.
Escucho el choque de martillos.
Las rocas tiemblan,
palpitan, caen.
Se me hace tarde para el trabajo.
Capitulo 1
Un elefante entre tulipanes
A David Jones le arrancaron el
corazón
El cangrejo también es una araña
Una araña tiene tela
Un cangrejo podría tener
tela?
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